Greenwich Village: Se Dice De Ti...

Acabo de leer esto en la sección Cultura de La Tercera y me da una nostalgia tremenda, tan poderosa. Yo estudiaba en Greenwich Village y en efecto siempre fue fascinante, una de las partes más alucinantes de New York, con esas tienditas de lo que se te ocurra, ubicadas en el primer piso de los edificios en una especie de semi subsuelo o primer piso y medio, a las que hay que entrar bajando o subiendo algunos peldaños, como la recordada Disc-O-Rama.

Solía irme en el A train (el mismo de Duke Ellington) hasta la estación West 4th. y por ahí caminaba hasta la Washington Square, con ese frío neoyorquino capaz de romper la mejor barrera Thirsulate o Columbia, descrito perfecto en las películas, mientras yo fabricaba mi propia película en el trayecto, usualmente con el efecto teletranspotador temporal de la entrañable banda sonora de The Royal Tennembaums.

Bien, esta es la nota cableada por DPA y publicada hoy... Si es la verdad, me duele un poco, aunque el Village siempre fue caro para vivir. Un studio costaba 1.500 ó 2 mil dólares mensuales, en un edificio probablemente lleno de ratones y sin luz en las escaleras... Pero tenía esa onda, y si nunca habías visto a una pareja de hombres tomada de la mano o algunas locas no chocantes y simpáticas, that was the right spot... Yo creo que la sigue teniendo... Bah... Hace tres años que volví sin regresar...:
La Muerte Lenta De Greenwich Village En Nueva York
"El antiguo barrio artístico de Greenwich Village en Nueva York se ha transformado por completo. Sólo las placas recuerdan ya que aquí vivieron escritores como Mark Twain, Edgar Allan Poe, Herman Melville, Ernest Hemingway o John Steinbeck, así como músicos como Bob Dylan. Hoy sólo pueden permitirse residir en torno a la plaza de Washington Square celebridades de Hollywood y otros multimillonarios.
"El Village está agonizando", advierte el periódico local Village Voice, y el Observer británico se lamenta: "El corazón de Nueva York ya no late".
Ya el trazado de las calles muestra el espíritu de rebeldía de esta parte única de Manhattan, pues está lleno de curvas y laberintos. Cuando a principios del siglo XIX se estableció un trazado totalmente recto en la península, el Village ya tenía una vida propia y no se sumó a la tendencia.
Después de la II Guerra Mundial, el barrio se convirtió en un imán para artistas, excéntricos y homosexuales, a los que siguieron los pacifistas, hippies y beats. En 1969 se realizó aquí, en Christopher Street, la primera marcha para protestar por las razzias de la policía contra los homosexuales, la semilla del Día del Orgullo Gay.
"Todo se debe a los alquileres", dijo Karen Kramer, que filmó una película muy elogiada sobre el barrio. "Es una ironía de la historia que ahora haya que pertenecer a las 10.000 personas más ricas para poder permitirse una vivienda en el Village. El Village es muy homogéneo, una terrible pérdida".
El artista canadiense David Altmejd, que tiene un estudio en las afueras de la ciudad, comenta: "No conozco ningún artista que siga en el Village". En vez de ellos, residen allí banqueros, abogados y estudiantes de familias ricas. La construcción de lujosos complejos de apartamentos y la apertura de boutiques de marca ha puesto de manifiesto aún más esta tendencia en el último tiempo. Las filiales de la cadena Starbucks sustituyen a los antiguos cafés y el césped de Washington Square (un antiguo cementerio de inmigrantes alemanes) será rodeado de alambre para su protección, mientras los turistas llegan en hordas para ver el barrio de la serie Friends, que fue rodada sin embargo en California.
Algunos creen que este fenómeno es típico de todo Manhattan, pues la ciudad se está convirtiendo en un enorme parque temático, tan libre de cenizas de cigarrillo y excrementos de perro como Disney World. "
De esta última intención amigos, difiero... Si la ciudad está limpia y libre de cáncer flotando en el aire, entonces viva el DisneyWorld de cemento del Este... I still love New York... Always More Than Ever...
(Y si regreso con el pasaje tentación-invitación que me extendió mi ex novio recién la semana pasada, entonces deberé quedarme aún aquí, porque en esas condiciones, perdería mi realidad en Santiago).


8 Comments:
3 veces he estado. Las 3 veces no quería volver. Pero aquí estoy. Un día hablamos del Village, y del parque, del Dakota, de las limo, de los asquerosos pretzels, de los franks con gusto a nada, pero adictivos, como todo allá.
Debe ser horrible para tí la sensación. Casi lo alcanzo a comprender como si me pasara a mí. Es como cuando vuelves a la casa de infancia y encuentras que el campo dnde jugabas a ensuciarte está leno de cemento y los árboles añosos donde subías ya no existen.
Lo tuyo sin embargo es peor.
Saludos
Te conocí vía Don Adolf:), me entretuve con tu relato; jamás he estado en NY, solo en Florida, que es BASTANTE diferente.
El sabor heterogéneo y cosmopolita de NY se respira en cada esquina, sin duda.
Hay que ir. Pa ver.
Warmth to you, I really liked your blog:)
Keep in touch,
E.W.
Siempre que se vuelve a un lugar donde se fue feliz se decepciona. Porque uno cree que va a revivir esos momentos unicos. Pero los momentos únicos son eso, únicos.
Pero vuelva...siempre es posible encontrar nuevos momentos únicos.
Sos tan linda como el greenwich village. Un hociquito para vos.
Sos tan linda como el greenwich village. Un hociquito para vos.
Bueno Klaus, a veces es más fuerte la pena que otras... Uno de mis sueños recurrentes por las noches es que vuelvo a la ciudad y sufro horriblemente porque no quiero volver acá. Eso sí, no tengo idea qué pasará realmente cuando vuelva algún día, pronto, muy pronto espero.
Interesante Escrito, pocaso podria aportar, salvo lo calido y nostangico de tus lineas, bonito blog, estare visitandote seguido.
Hasta Pronto.
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